En Arcos de la Frontera ha existido siempre gran tradición montañera. Desde antaño, en tiempos donde se transportaban los hielos del San Cristóbal por el Camino de las Nieves, hasta nuestros días, son muchos los que han mantenido una relación muy estrecha con la montaña, sobre todo muy relacionada con trabajos forestales.

Mucho hizo para ello la agrupación Scout de los Salesianos de La Salle, donde se iniciaron algunos de los componentes de hoy día del club. También han surgido montañeros autodidactas amantes de la aventura y la montaña, y apasionados de la espeleología y la escalada. Al principio esta actividad formaba parte de los hobbies personales de cada uno de forma independiente.

Cuando pasó a organizarse como deporte federado, un grupo de ellos vieron la necesidad de unificar su interés común en la montaña en la formalización de un club deportivo que le diera cobertura organizativa y logística para las actividades que realizaban.

Unificando conocimientos y experiencias se consiguen mayores metas deportiva, así como una herramienta de representación ante las entidades que interactúan en la montaña, defendiendo nuestra actividad ante posibles limitaciones.

La constitución como tal se formalizó a finales de 1997, denominándose CLUB DE MONTAÑA KARAKOL. El nombre fue elegido por la capacidad de este simpático molusco para llevar su mochila a cuestas recorriendo el mundo, así como su parecido fónico a la mítica cordillera del Himalaya EL KARAKORUM.

En el club se agrupan distintas modalidades deportivas, todas englobadas dentro del montañismo, constituyendo diferentes secciones:

  • GRUPO ARCO-SIMA de espeleología
  • Sección ESCALADA DEPORTIVA
  • ALPINISMO Y TRAVESIAS
  • GRUPO DE SENDERISMO

El Club lo constituyen sobretodo deportistas amantes de la naturaleza, los cuales practican alguna de las especialidades referidas, pero que participan de todas en general, siendo asiduos participantes también del Mountain Bike y del Piragüismo.